WhatsApp: su valor jurídico como carta de renuncia

El Tribunal de Apelaciones de Trabajo (TAT) de 2º Turno revocó una sentencia del Juzgado Letrado de Primera Instancia de Young de 2º Turno que había desestimado la validez de la renuncia de una trabajadora a través de un mensaje de WhatsApp. De esta manera el Tribunal dictó un fallo en contra de lo que venía siendo hasta hoy la posición mayoritaria de la jurisprudencia en los últimos años. En efecto, hasta el momento no se tomaba como suficiente para acreditar el acto de renuncia, mensajes de WhatsApp o a través de otras plataformas, requiriendo siempre otros medios de prueba que puedan otorgar certeza a la existencia de este acto que lleva a la terminación de la relación laboral por parte de la voluntad del trabajador.

Uno de los grandes desafíos en la actualidad de nuestros tribunales es la forma de conciliar nuestra legislación procesal en materia probatoria con la existencia de nuevos medios de comunicación. El curso acelerado que ha tenido el desarrollo de la tecnología de la comunicación en especial con la aparición de los smartphones ha llevado a que cada vez más nuestras vidas y relaciones giren en torno a dichos dispositivos. Nuestras comunicaciones e interacciones se dan prácticamente por entero a través de aplicaciones como WhatsApp, lo que ha desencadenado como una consecuencia natural el hecho de que mensajes que se envían a través de esta plataforma sean presentados ante nuestros tribunales como una fuente de prueba.

En una actitud bastante atinada el legislador en nuestro Código General del Proceso reglamentó los medios de prueba con la suficiente amplitud para la inclusión, sin ningún problema, de la prueba que se generara a través de medios de comunicación que al momento de la elaboración del Código en el año 1988 eran totalmente impensados.

Sin embargo, el tema de los nuevos medios de comunicación no solo tiene trascendencia para el Derecho en lo que es el tema de la prueba, sino que en todo el Derecho los medios tecnológicos nos desafían a repensar la forma en que concebimos institutos y actos jurídicos de todos los días como contratos, títulos valores, despidos, renuncias, etc., y ver el impacto que las nuevas formas de comunicación tienen en los mismos.

El caso que se llevó en primera instancia al Juzgado Letrado de 1er Instancia de Young de 2º y en segunda instancia al TAT de 2º Turno se enmarcaba en el fin de una relación laboral donde una ex Trabajadora reclamaba a su ex Empleador diferentes rubros entre ellos salario, licencia, salario vacacional y despido. Contestada la demanda el ex Empleador controvertía la existencia de un despido entendiendo que existió una renuncia y los montos de la liquidación practicada por la actora. Amparándose parcialmente en la demanda el tribunal en primera Instancia condenó al demandado al pago de estos rubros y este presentó recurso de apelación fundamentando su agravio en que el tribunal de primera instancia no entendió que existió una renuncia por lo cual condenó al pago de despido entendiendo que esta fue la causa que extinguió la relación laboral.

La renuncia, uno de los puntos principales de la contienda, se había dado al entender del ex Empleador a través de un mensaje de WhatsApp en el que la trabajadora comunica a su ex Empleador “…quería avisarle que no voy a poder seguir trabajando porque se complica con los nenes”. Al contestar la demanda la parte demandada agregó estos mensajes a través de un acta de constatación hecha por Escribano Público en la que no se hizo constar el número de abonado. Sin embargo, en la declaración de parte practicada en audiencia la actora ratifica el envió de esos WhatsApp, por lo cual la falta de identificación del número resulta, según entendió el TAT de 2ºTurno, irrelevante. De esta manera se tuvo por probado que los mensajes de WhatsApp habían salido de la ex Trabajadora.

El siguiente punto que tuvo por analizar el tribunal es si estos mensajes de WhatsApp (cuya procedencia se entendía probada) constituían una carta de renuncia.

La renuncia es uno de los mecanismos de terminación de la relación laboral, como enseña nuestra doctrina a través de Plá Rodríguez. La posibilidad de renunciar es una consecuencia del carácter personalísimo del contrato de trabajo, que lleva a requerir indispensablemente la conformidad del trabajador y, por tanto a determinar el cese de la relación de trabajo si falta la voluntad del trabajador  pero que dada la excepcionalidad de esta medida, ella no puede presumirse y, por el contrario, debe ser examinada con especial cuidado[1].

El análisis que conlleva la prueba de la existencia de este acto busca constatar que en todo momento la voluntad de egreso de la relación de trabajo perteneció por entero al trabajador, se debe constatar y tener especial cuidado en averiguar que la voluntad del trabajador de renunciar fue en todo momento libre, espontáneo y que la única voluntad actuante fue la del trabajador, sino no hay renuncia tenemos un despido. Todo esto por la importancia que el trabajo tiene como fuente de ingresos para el trabajador lo que justifica la tutela que el derecho laboral hace de esta parte de la relación laboral.

Es importante tener en cuenta que en nuestro Derecho laboral no existen requisitos de solemnidad con respecto al acto de la renuncia sin embargo del mismo tiene que surgir la existencia de una manifestación expresa de voluntad[2]. La inexistencia de requisitos de solemnidad hace que la constatación sobre la existencia del acto de renuncia se transforme en un tema meramente probatorio de poder constatar de manera satisfactoria la existencia de esta voluntad inequívoca y libre de todo vicio del trabajador de querer egresar de la relación de trabajo, voluntad que a partir del precedente que sienta este fallo del TAT de 2º Turno vemos que puede quedar probada a través de mensajes enviados por WhatsApp.

[1] Plá Rodríguez, Curso de derecho del Trabajo Tomo II, Volumen I Pag 245-246.

[2] Plá Rodríguez, Curso de derecho del Trabajo Tomo II, Volumen I Pag 246.

Martín Gamarra

Departamento de Litigios & Arbitraje.